Sisley, Musée Angladon

Arte que inspira… arte que cuenta historias…

No es fácil… a veces las figuras se desvanecen

Las luces impresionistas muy bien integradas con las composiciones en sombra están creadas con los propios colores, entonados de un modo coherente y potente. Pero las sombras impresionistas también son colores, luces. El negro desaparece, el blanco gana la partida en ese siglo XIX en que los pintores de la luz escogen anular el negro barroco. ¿Por qué esta elección? La belleza para esos pintores surgía de las sombras, de lo que no se ve a simple vista, de lo escondido, de lo superficial que a veces parece la realidad, escondiendo lo que de verdad importa. Por eso, esos paisajes impresionistas, en concreto las nieves y los blancos de Sisley, se componen de figuras desvanecidas en las sombras que recuerdan la melancolía, la angustía, los fríos y los inviernos de la propia alma humana.

Chagall

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Así debería ser el amor… con una cabra tocando el violín

“La felicidad no es completa sin una cabra tocando el violín”. Es lo que Julia Roberts le dice a Hugh Grant mientras comparten un desayuno en Notting Hill frente a una obra del artista de origen ruso Marc Chagall.

Nacido en Vitebsk, en el seno de una familia judía conservadora. Tras realizar sus estudios en San Petersburgo, viaja a París en 1910 y sin abandonar nunca sus orígenes, se convierte en artista extraordinario dentro del ambiente artístico, relevante por su personal “inmunidad estilística”.

Contemplar su pintura es observar a través de un prisma mágico donde se mezclan rasgos de los primeros cubistas, expresionistas y sueños surrealistas. Sus obras obedecen las reglas del subconsciente y son imagen de la fantasía del universo personal que cada uno tenemos dentro de nosotros, algunos nunca llegamos a expresarlo y otros, como Chagall, se sirven de la mejor forma de hacerlo, el arte.

Volviendo a esa extraña cabra violinista… ¿Qué podemos decir de ella? Aparece en la obra titulada “La Mariée”. Tras contemplarlo una y otra vez, podemos llegar a una conclusión, quizás demasiado simple, pero una conclusión al fin: sus personajes no están en un estado normal… Vuelan sobre los tejados en un universo sobrenatural de color azul, al son de una melodía interpretada por unos seres que flotan libres porque han decidido renunciar a la irrenunciable ley de la gravedad.

Cuando descubrimos algo sorprendente es imposible no sumergirse en ello, así pues, yo misma me había propuesto averiguar algo más sobre esa cabra violinista. La he buscado por el mundo, he llenado las calles de carteles en busca de cabras con dotes musicales pero nunca he conseguido nada… y es que la estaba buscando de forma equivocada.

Sólo se puede concluir con una cita del propio Chagall que nos dice así:
Si creo desde el corazón, casi todo funciona, si lo hago desde la cabeza, casi nada.
Y no hay que buscarle un sentido porque, si lo encontráramos, en ese momento lo habría perdido.

À mon seul désir, Musée Cluny

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Hay algo de fantasía en el amor, y algo de amor en la fantasía

En el Museo Nacional de la Edad Media de París (Termas de Cluny) se encuentra La dama y el unicornio (en francés: La Dame à la licorne) es  un ciclo de tapices flamencos de finales del siglo XV  considerado como una de las grandes obras del arte medieval en Europa. Fueron tejidos con lana y seda, a partir de diseños (cartones) dibujados en París.

Cada uno de los seis tapices muestra a una dama noble y a un unicornio a su izquierda y un león a su derecha,“León y Unicornio parecen ser tradicionalmente rivales, y ninguno de ellos es mas fuerte que el otro. Son iguales en fuerza y ambos son capaces de ganar una lucha. Y dentro del reino animal, los dos son considerados reyes…”algunos incluyen en la escena a un mono. Los banderines, así como la armadura del unicornio y el león en el tapiz lucen las armas del comitente, Jean Le Viste, un poderoso noble en la corte del rey Carlos VII.

Estos tapices fueron redescubiertos en 1841 por Próspero Mérimée en el castillo de Boussac (que era propiedad por entonces del subprefecto de Creuse) donde habían sufrido daño debido a las malas condiciones de almacenamiento. La novelista George Sand atrajo la atención pública hacia los tapices en sus obras de la época.

En el Museo de Cluny (Musée du Moyen-âge), París (Francia),  se han guardado desde 1882 y  pertenecen al estilo  llamado de mille-fleurs ( “miles de flores”).

La iconografía de cinco de los tapices se interpreta generalmente como una representación de los cinco sentidos – vista, tacto, olfato, gusto, oido -.

El sexto muestra las palabras À mon seul désir (“a mi sólo deseo”). Se ha interpretado que representa el amor o la comprensión. Todos mantienen el esquema medieval: la figura de mayor tamaño es la de verdadera importancia las  de tamaño menor son secundarias

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Lo que nos hizo felices no puede ser malo nunca

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Morisot, Marmottan

Como quien viaja a lomos
De una yegua sombría
Por la ciudad camino
No preguntes adónde
Busco acaso un encuentro
Que me ilumine el día
Y no hallo más que puertas
Que niegan lo que esconden
Las chimeneas vierten
Su rollito de humo
A un cielo cada vez
Más lejano y más alto
Por las paredes grises
Se desparrama el zumo
De una fruta de sangre
Crecida en el asfalto
Ya el campo estará verde
Debe ser primavera
Cruza por mi mirada
Un tren interminable
El barrio donde habito
No es ninguna pradera
Desolado paisaje
De antenas y de cables

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¿Y cuándo vivimos? soñamos, reímos?

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Adler

A mediados del siglo XIX, los artistas europeos adoptaron un nuevo estilo de arte: el realismo. Caracterizado por una atención sin precedentes a los temas cotidianos, este movimiento artístico transformó el mundo del arte occidental.

Aunque hoy en día este interés por la iconografía ordinaria puede no parecer algo extraordinario, la realidad es que representó un hito importante en la historia del arte. A continuación, exploraremos las contribuciones de los pioneros de esta corriente artística para entender por qué fue tan significativa.

El realismo nació en Francia durante la década de 1850. Tras la Revolución de 1848—un acontecimiento que estableció el “derecho al trabajo” en el país—este movimiento introdujo la idea de la gente promedio, la clase obrera, los sitios contemporáneos y las escenas cotidianas eran temas artísticos dignos.

Los artistas que trabajan en el estilo realista rechazaron las normas del Romanticismo(1800-1850), un género definido por su glorificación de las emociones. Típicamente, las pinturas románticas presentan figuras mitológicas o escenas sublimes de la naturaleza. En cualquier caso, el Romanticismo glorifica a sus sujetos, un rasgo que los artistas realistas evitaron directamente.

 

Victoria de Samotracia, Louvre

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Irónica la Historia, que le cortó a la Victoria su cabeza… ¿será que sólo ella sabe que vencemos con el corazón?

Esta escultura, irónicamente, representa una figura alada victoriosa sin brazos ni cabeza.

La diosa Niké, símbolo de la victoria en la mitología griega, siempre se ha representado como una mujer con alas. Según su historia, pasó sus primeros años de vida entre los mortales, pero al conocer los vicios de la humanidad así como la maldad, decidió regresar al Olimpo. Sigue leyendo

Renoir, Musée d’Orsay

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Y era el baile perfecto, el momento soñado, y movimientos medidos, el motivo buscado, sólo dos bailarines, escapando y luchando, una guerra de pasos, sin conflictos al lado. Y después, ya no habrá después.