Rodin, Musée Rodin

Arte que inspira… arte que cuenta historias…

Fugit amor

Nuestras manos se sienten ásperas, no pudimos volver a tocarnos, y nadie más tocó nuestros labios como nosotros. La distancia es una noche infinita, los amores despiertan de los malos sueños. Toda mi vida, mi amor, despertemos juntos y veamos el amanecer. Mirémonos a los ojos como a nuestras almas. Aprendí a amarte sin mirarte, aunque esté sin ti mil noches, te amaré con todo mi ser. Nuestra historia no termina, pues te amaré aunque no estés aquí, aunque tenga que soñarte.

Sisley, Musée Angladon

Arte que inspira… arte que cuenta historias…

No es fácil… a veces las figuras se desvanecen

Las luces impresionistas muy bien integradas con las composiciones en sombra están creadas con los propios colores, entonados de un modo coherente y potente. Pero las sombras impresionistas también son colores, luces. El negro desaparece, el blanco gana la partida en ese siglo XIX en que los pintores de la luz escogen anular el negro barroco. ¿Por qué esta elección? La belleza para esos pintores surgía de las sombras, de lo que no se ve a simple vista, de lo escondido, de lo superficial que a veces parece la realidad, escondiendo lo que de verdad importa. Por eso, esos paisajes impresionistas, en concreto las nieves y los blancos de Sisley, se componen de figuras desvanecidas en las sombras que recuerdan la melancolía, la angustía, los fríos y los inviernos de la propia alma humana.

Delaunay, Ville de Paris

Arte que inspira… arte que cuenta historias…

La medida del amor es amar sin medida

Hay que aprender a leer entre líneas en custiones del corazón. La experiencia trae mucho dolor pero también certezas. Hay quien lo llama locura, hay quien lo llama amor. Don Quijote era el loco, Sancho el sabihondo, hasta que Sancho aprendió que la locura que veía en Don Quijote, era el miedo a su corazón.