Aquí empezó todo…


 

 

 

 

 

Las palabras a veces tienen una fuerza que nos pueden desgarrar el alma, otras, nos empujan a volar, tal vez nos reafirman nuestra identidad, quizás nos provocan rechazo, o nos infunden conocimientos nuevos o nos hacen reírnos a carcajadas… Las imágenes despiertan en nosotros la sorpresa, la confusión, el temor, los sueños, la curiosidad, la emoción… Sin embargo, existe un momento sublime en que las imágenes nos hablan con palabras que podemos entender, con códigos que sabemos descifrar… creo que Kant o Stendhal sabrían explicarlo mejor… hay que leer a Kant y Stendhal para potenciar nuestra capacidad de comprender la grandeza de lo sublime. Sin embargo, antes de entender y conocer, podemos creer, podemos dialogar con el arte aunque seamos niños aún.

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