Picasso, París

Arte que inspira… arte que cuenta historias…

A veces, la realidad descuadra… y es entonces, cuando aprendemos a descubrir los cuadrados

Si uno se planta junto a la Place Saint-Pierre y se deja conmover por el ímpetu del Sacré-Coeur, algún día llegará al Museo Picasso de París y comprenderá por qué el hombre se conmueve. A veces, nuestra realidad nos supera, es gigantesca para nuestra mente limitada de miedos, ignorancias o arrogancias, pero el arte cubista de Picasso, nos enseña a repartir el conocimiento, en trozos más pequeños quizás, en deternos en los detalles que se nos presentan humanos y no colosales. El arte nos recuerda la paciencia de descubrir poco a poco la belleza, de descubrir poco a poco lo que se nos aparece como inabarcable en un primer momento.

Picasso Barcelona

El Museo Picasso de Barcelona guarda una serie de dibujos que expresan los inicios del artista en la ciudad, y sus primeros contactos en París.

Reflejan el interés por representar la vida cotidiana, los sentimientos de las personas que le impactaban o partes del barrio gótico donde vivió.

En este video vemos exactamente la belleza, fuerza y vigencia del arte de Picasso recorriendo el ayer y hoy de Barcelona.

Aquí empezó todo…

 

 

 

HUMANITAS

Amad el arte, entre todas las mentiras es la menos mentirosa, Gustave Flaubert. Así me gustaría presentar este blog. Un blog que habla o hablará de la ficción que se esconde en el ser humano, y sin embargo, es nuestra verdadera esencia. El motor y la motivación que materializa nuestro día a día, al fin y al cabo. El por qué de estas páginas son esa ficción que se refleja de manera sublime en el arte, porque creo que es el arte el espejo de ‘nuestras mentiras’, ésas que nos asustan, nos estremecen, ésas en las que nos miramos y comprendemos, cual una catarsis. Las letras y las imágenes conforman este blog, con la intención de despertar o vigorizar a las almas y a los sentidos. Ésa es la quaestio. De tal manera, antes que nada demos vueltas sobre las humanidades, esa alma mater (ese alimento intelectual) donde se esconden las mentiras de Flaubert (y de todos nosotros).

Sigue leyendo