Musée National Eugène Delacroix

 

Mon logement est décidément charmant, j’ai eu un peu de mélancolie après dîner, de me retrouver transplanté. Je me suis peu à peu réconcilié et me suis couché enchanté. Réveillé le lendemain en voyant le soleil le plus gracieux sur les maisons qui sont en face de ma fenêtre. La vue de mon petit jardin et l’aspect riant de mon atelier me causent toujours un sentiment de plaisir. (Journal, 28 décembre 1857)

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Pollock, MOMA

Arte que inspira… arte que cuenta historias…

Sin inocencia no vemos la belleza

Me fascina esta foto.  No sabría decir el motivo por el que me resultaba tan atrayente, o tal vez sí. Simplemente, este pintor realizaba su cuadro de manera en que a los niños no nos está permitido en casa.

Una enorme superficie de tela colocada en el suelo y sobre él, con un bote de pintura y una brocha en la mano, un artista extiende a salpicaduras la pintura llenando con ello la inmensidad del óleo . El artista es Jackson Pollock,uno de los máximos exponentes del expresionismo abstracto y la técnica que emplea, la conocemos como Dripping.

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Turner, National Gallery

Arte que inspira… arte que cuenta historias…

¿Quo vadis?

 

Lluvia, vapor o velocidad también conocido como el gran ferrocarril del Oeste es un óleo sobre lienzo pintado por el artista romántico Joseph Mallord William Turner, más conocido como Turner (1775- 1851). La figura de este artista fue bastante polémica en vida pero la historia lo ha consagrado como uno de los mejores pintores románticos. Turner se especializó en la producción paisajística – al igual que Constable- y su obra destaca por el tratamiento de la luz, de hecho su obra ha sido considerada el prefacio de los estudios impresionistas sobre la luz y la dispersión cromática. Su obra se identifica como ninguna otra con los parámetros románticos: grandiosidad de la naturaleza, ruptura de las reglas clasicistas, la pequeñez humana ante los fenómenos naturales… Sigue leyendo

Siempre hay un lugar favorito donde nos sentimos en casa… de la belleza siempre surge el hogar

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Pantheon, Roma

 

Es el Panteón, una palabra griega que significa “casa de los dioses”. Es macizo y contundente por fuera pero a su vez tan delicado que puede llega a emocionar cuando se atraviesa el plinto sostenido por recias columnas y uno se encuentra en el corazón del templo. Sus formas son como una sinfonía hecha arquitectura. Sigue leyendo

Doisneau, Hotel de Ville, París

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El amor es sólo amor… y si no, no lo es

El Papa Francisco insiste: “La indiferencia mata. Es como decirle a uno, ‘tú eres un muerto para mí’. Porque tú ya lo has matado en tu corazón”. “Cada vez que expresamos desinterés por la vida de los demás, cada vez que no amamos, en el fondo despreciamos la vida. No amar es el primer paso para matar”. Sigue leyendo

Poynter, Private collection

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Orfeo luchó por Eurídice pero al mirar atrás se desvaneció

Orfeo, el hombre reconocido por la hazaña de desafiar con su armonía a uno de los dioses más poderosos de Grecia, a Hades, dios de las profundidades, en donde habitan las almas desprovistas de cuerpo; a este lugar sólo se puede llegar cuando se abandona el cuerpo. Orfeo entra allí ‘embriagado’ de amor (poseído por Eros), para componer con su Lira cantos que evoquen la presencia de la musa Mnemosine, aquella que activa las imágenes primarias contenidas tanto en dioses como en hombres. Orfeo, a través de su melodía, le recuerda al dios del Inframundo ‘las normas y sabias costumbres’ para así conmoverlo a retornar a su querida Eurídice, pues  ella es su inspiración, y su ausencia, es la ausencia de la belleza en las cosas que le rodean, sin la cual un aedo o un citarista no podría revelar el mensaje de las musas.

La poesía de Orfeo es ‘el propio canto de Apolo, es decir, expresión, manifestación, música y letra, pero en cuanto a su contenido, reproduce –a través de la pasión dionisiaca- el mismo misterio de Dionisos’.  Por ser Hijo de Apolo y de la Musa Calíope,  Orfeo posee la dualidad que integra a Apolo y a Dionisos: su carácter sapiencial y el conocimiento del mundo divino, expresado en el mundo de la realidad, a través de la apariencia es dado gracias a los atributos de sus padres. Apolo le  proporciona la adivinación, a través de la Lira; y Calíope le ha dado uno de los cantos mas importantes que poseen las musas, pues ésta, además de otorgar una bella voz, le ha proveído de sus contenidos, es decir, de la ‘proclamación de la verdad’, propia de Dionisos.

Hades conoce del origen de Orfeo y de la gracia que le fue concedida por los dioses, pero también comprende, tras escuchar su armoniosa melodía, la ‘locura’ -pathos- que Eros ha puesto en Orfeo, cuando a través de la lira le ha inducido a asistir al Hades, sin antes morir. Allí, Orfeo ha entonado una melodía que narra cómo siendo amante de una amada ausente, y poseído por Eros, deambula con su lira entorno a Eurídice; y al caminar sin rumbo por la melancolía, su naturaleza (divina-poética) le ha indicado cómo asistir al Hades para acudir al encuentro de su amada: – Es así como llegué a este lugar con la lira para convencerte ¡oh custodio y morador del Inframundo! de la necesidad que tengo de la Ninfa Eurídice.

Hades conmovido con la bella y armónica manifestación de Eros -el dios del amor-, pero además, conocedor de los designios de los dioses evocados a través del canto de las musas y ahora en la poesía lírica en Orfeo, le concede a este hombre – dios lo solicitado, pero a cambio le pide dejar allí ‘sin develar’ lo que es propio del lugar: Su carácter oscuro y misterioso: No podrás mirar a Eurídice mientras estés aquí; sólo tornarás la mirada hacia ella, cuando salgan de las profundidades de mi territorio.

Pero Orfeo, hombre – dios, que poetiza el mundo desde lo vivido, se hace impaciente, desea cerciorarse de ser visto por ella, desea sentir su aliento. Es entonces cuando mira hacia atrás, aún sabiendo que dicha violencia a la palabra pactada, implica también, el rompimiento de lo acordado y Eurídice regresa al Hades. Esta necesidad que Orfeo siente por Eurídice, y por conocer su mirada en el Hades, es la que le hace volver su mirada hacia ella, dudar de sí y del pacto hecho con Hades, ocasionando su desvanecimiento en la oscuridad. Pero ese instante de ‘desvanecimiento en la oscuridad’ también se convierte en la eternidad, es decir, en el tiempo que no envejece.

De esta unión se despliegan las nacientes artes que antes Apolo tenía a su cargo, puesto que él ‘…con sus himnos alegraba el inmenso corazón al padre Zeus, cantando al unísono el presente, el futuro y el pasado’ y en compañía de las musas y de sus delicadas voces, cantaba ‘las ordenanzas y prudentes costumbres de todos los inmortales’. Ahora es Orfeo quien orienta las rapsodias, quien se hace visible a otros a través de sus poemas; su corporeidad está en la relación que establece con los lectores y escritores que encuentran en su mito, una posibilidad de ‘agotar el infinito, poner término a lo interminable’ y hacer un eco, con las palabras de las imágenes vistas, sentidas e imaginadas.

Orfeo atribuye dicha importancia a Mnemosine (la memoria), pues es ella quien ‘extrae del pozo de la visión mistérica y, mientras apunta hacia el pasado, conduce por medio de la poesía a la experiencia iniciática, de donde brotan las imágenes de los dioses’.

La poesía Lírica de Orfeo en el Hades constituye en una de las figuras míticas que puede representar el discurso griego; pues su obra, es una de las primeras maneras en que el hombre difundió su pensamiento, a partir de la profundización de éste en aquellos lugares inhóspitos a los que podía acercarse a contemplar las imágenes de la psique, a aquellos territorios a los que Carl Gustav Jung llamo ‘Psicoides’, y que se encontraban en el inconsciente colectivo.

Blechen, Museum Kunstpalast, Düsseldorf

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¿Qué hay de bello en lo perdido? Aquella cierta melancolía de lo vivido

“Tanto en la Ilíada como en la Odisea, quizá más en la segunda, vemos cómo los personajes que erraban de un lado a otro por el Mediterráneo añoraban su patria y a los suyos” Sigue leyendo

Fragonard, Wallace Collection

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La escritura son conjuros del amor. Escribe aquél que aún sueña

 

Según el catálogo de venta de 1792, la niña es la heroína Julie de Jean-Jacques Rousseau, de quien escribió en su novela del mismo nombre, aunque su título original era Lettres de deux amans habitans d’une petite ville au pied des Alpes («Cartas de dos amantes que viven en un pequeño pueblo al pie de los Alpes «). La figura de la niña que vemos de perfil está enmarcada por las ramas arqueadas del gran árbol. Su cabello está decorado con cintas de color rosa y vemos su parte superior del cuerpo recortada contra un cielo blanco grisáceo. Sigue leyendo

Friedrich, Kunsthalle

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Esperanza y pasión en estado puro

«¡Friedrich! El único pintor de paisajes que había tenido hasta entonces el poder de remover todas las facultades de mi alma, el que realmente creó un nuevo género: la tragedia del paisaje» David d’Angers, un escultor contemporáneo suyo.

Caspar David Friedrich, autor atormentado prototipo del romántico sin remedio, nos deleitó con algunos de los paisajes más desgarradores de la historia de la pintura. Ningún otro como el pintor alemán ha sabido canalizar la inquietud humana a través de la naturaleza que observamos, inmensa e infinita; que se despliega en toda su grandeza ante nuestros ojos. Sigue leyendo

Goya, Museo del Prado

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La mesura de la razón o la quimera del sentimiento

En esta estampa comienza una nueva serie de composiciones destinadas principalmente a flagelar la ignorancia del pueblo, los vicios de los monjes y la estupidez de los grandes. Las creencias en la superstición, todavía extendidas entre el pueblo durante aquellos años, y alimentada por los monjes, nutrió al pintor de una gran parte de sus temas. Sigue leyendo