Fragonard, Wallace Collection

Arte que inspira… arte que cuenta historias…

La escritura son conjuros del amor. Escribe aquél que aún sueña

 

Según el catálogo de venta de 1792, la niña es la heroína Julie de Jean-Jacques Rousseau, de quien escribió en su novela del mismo nombre, aunque su título original era Lettres de deux amans habitans d’une petite ville au pied des Alpes («Cartas de dos amantes que viven en un pequeño pueblo al pie de los Alpes «). La figura de la niña que vemos de perfil está enmarcada por las ramas arqueadas del gran árbol. Su cabello está decorado con cintas de color rosa y vemos su parte superior del cuerpo recortada contra un cielo blanco grisáceo. Sigue leyendo

Friedrich, Kunsthalle

Arte que inspira… arte que cuenta historias…

Esperanza y pasión en estado puro

«¡Friedrich! El único pintor de paisajes que había tenido hasta entonces el poder de remover todas las facultades de mi alma, el que realmente creó un nuevo género: la tragedia del paisaje» David d’Angers, un escultor contemporáneo suyo.

Caspar David Friedrich, autor atormentado prototipo del romántico sin remedio, nos deleitó con algunos de los paisajes más desgarradores de la historia de la pintura. Ningún otro como el pintor alemán ha sabido canalizar la inquietud humana a través de la naturaleza que observamos, inmensa e infinita; que se despliega en toda su grandeza ante nuestros ojos. Sigue leyendo

Goya, Museo del Prado

Arte que inspira… arte que cuenta historias…

La mesura de la razón o la quimera del sentimiento

En esta estampa comienza una nueva serie de composiciones destinadas principalmente a flagelar la ignorancia del pueblo, los vicios de los monjes y la estupidez de los grandes. Las creencias en la superstición, todavía extendidas entre el pueblo durante aquellos años, y alimentada por los monjes, nutrió al pintor de una gran parte de sus temas. Sigue leyendo

Picasso, París

Arte que inspira… arte que cuenta historias…

A veces, la realidad descuadra… y es entonces, cuando aprendemos a descubrir los cuadrados

Si uno se planta junto a la Place Saint-Pierre y se deja conmover por el ímpetu del Sacré-Coeur, algún día llegará al Museo Picasso de París y comprenderá por qué el hombre se conmueve. A veces, nuestra realidad nos supera, es gigantesca para nuestra mente limitada de miedos, ignorancias o arrogancias, pero el arte cubista de Picasso, nos enseña a repartir el conocimiento, en trozos más pequeños quizás, en deternos en los detalles que se nos presentan humanos y no colosales. El arte nos recuerda la paciencia de descubrir poco a poco la belleza, de descubrir poco a poco lo que se nos aparece como inabarcable en un primer momento.

Casas, MNAC

Arte que inspira… arte que cuenta historias…

No hay tanto misterio. Sencillamente es mejor esperar en soledad y con frío, a rendirse. Y aún mejor, que nos lo recuerde la belleza del arte

Existen pinturas, figurativas, impresionistas, cargadas de unos colores, atmósferas y formas perfectas, y aún así transmiten mucha tristeza. ¿Hay belleza en el dolor? ¿En el dolor de la pérdida, en el dolor de la soledad, en el dolor de la espera, en el dolor de decepción? ¿Por qué es una obra de arte esta pintura? El aire frío parece hablar, y hacernos cómplices de la inquietud de la escena. ¿Ha valido la espera? ¿Se acerca a la mujer, a nosotros, esa figura que imaginamos espera ella también? La pincelada impresionista, el estudio psicológico del instante, no sólo es ciencia pictórica, una ciencia perfecta en Casas, sino también una belleza que nos hace adorar esta pintura. ¿Belleza del dolor? Sí, porque la belleza no es lo bello, el gusto, sino el placer de poseer algo estéticamente sensible que nos produce un deseo de comprensión, de purificación incluso. La belleza es el amor de lo que conocemos de nosotros mismos y somos capaces de aceptar a través del arte.

Victoria de Samotracia, Louvre

Arte que inspira… arte que cuenta historias…

Irónica la Historia, que le cortó a la Victoria su cabeza… ¿será que sólo ella sabe que vencemos con el corazón?

Esta escultura, irónicamente, representa una figura alada victoriosa sin brazos ni cabeza.

La diosa Niké, símbolo de la victoria en la mitología griega, siempre se ha representado como una mujer con alas. Según su historia, pasó sus primeros años de vida entre los mortales, pero al conocer los vicios de la humanidad así como la maldad, decidió regresar al Olimpo. Sigue leyendo

San Miguel de Lillo

Arte que inspira… arte que cuenta historias…

Miro tus piedras y me abruma tanta belleza.

Ramiro I ordenó construir esta iglesia hacia el año 848, muy cerquita del palacio –llamado ahora de Santa María- como parte de la residencia de reposo que creó en la falda sur del monte Naranco. Sigue leyendo

Renoir, Musée d’Orsay

Arte que inspira… arte que cuenta historias…

Y era el baile perfecto, el momento soñado, y movimientos medidos, el motivo buscado, sólo dos bailarines, escapando y luchando, una guerra de pasos, sin conflictos al lado. Y después, ya no habrá después.

Monestir de Pedralbes

Arte que inspira… arte que cuenta historias…

El conocimiento de la belleza es el único camino

Tras al edificio del Paseo del Prado se sitúan las oficinas del Museo del Prado. Unas oficinas que dan buena cuenta de la cantidad de trabajo que la gestión del principal museo español supone. Un trabajo que no se ve, pero que está ahí, atestando esas oficinas de papeles y llamadas. Hemos quedado con Miguel Zugaza (Durango, 1964), director desde hace más de diez años, del Prado (hasta 2017). Antes lo fue del Museo de Bellas Artes de Bilbao, justo cuando el boom del Guggenheim explotó en la ciudad. Zugaza supo aprovecharlo y poner de nuevo al pequeño museo bilbaíno en el mapa. Sigue leyendo

Klimt, Galerie Belvedere

Arte que inspira… arte que cuenta historias…

De tus labios niños cogí la inocencia,

y obligué que de los míos, sufrieras la experiencia

Un manto florido, renacen las sombras de un tiempo dorado. Te entrego el anhelo del beso que fue, en la insistencia de suplicantes sueños.

Laureles al viento, victoria alcanzada. 
Corono de gloria tu ausente mirada,
para perderme en recuerdos vestidos de oro.
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