Arte que inspira… arte que cuenta historias…
La escritura son conjuros del amor. Escribe aquél que aún sueña
Según el catálogo de venta de 1792, la niña es la heroína Julie de Jean-Jacques Rousseau, de quien escribió en su novela del mismo nombre, aunque su título original era Lettres de deux amans habitans d’une petite ville au pied des Alpes («Cartas de dos amantes que viven en un pequeño pueblo al pie de los Alpes «). La figura de la niña que vemos de perfil está enmarcada por las ramas arqueadas del gran árbol. Su cabello está decorado con cintas de color rosa y vemos su parte superior del cuerpo recortada contra un cielo blanco grisáceo. Sigue leyendo



Si uno se planta junto a la Place Saint-Pierre y se deja conmover por el ímpetu del Sacré-Coeur, algún día llegará al Museo Picasso de París y comprenderá por qué el hombre se conmueve. A veces, nuestra realidad nos supera, es gigantesca para nuestra mente limitada de miedos, ignorancias o arrogancias, pero el arte cubista de Picasso, nos enseña a repartir el conocimiento, en trozos más pequeños quizás, en deternos en los detalles que se nos presentan humanos y no colosales. El arte nos recuerda la paciencia de descubrir poco a poco la belleza, de descubrir poco a poco lo que se nos aparece como inabarcable en un primer momento.
Existen pinturas, figurativas, impresionistas, cargadas de unos colores, atmósferas y formas perfectas, y aún así transmiten mucha tristeza. ¿Hay belleza en el dolor? ¿En el dolor de la pérdida, en el dolor de la soledad, en el dolor de la espera, en el dolor de decepción? ¿Por qué es una obra de arte esta pintura? El aire frío parece hablar, y hacernos cómplices de la inquietud de la escena. ¿Ha valido la espera? ¿Se acerca a la mujer, a nosotros, esa figura que imaginamos espera ella también? La pincelada impresionista, el estudio psicológico del instante, no sólo es ciencia pictórica, una ciencia perfecta en Casas, sino también una belleza que nos hace adorar esta pintura. ¿Belleza del dolor? Sí, porque la belleza no es lo bello, el gusto, sino el placer de poseer algo estéticamente sensible que nos produce un deseo de comprensión, de purificación incluso. La belleza es el amor de lo que conocemos de nosotros mismos y somos capaces de aceptar a través del arte.
Esta escultura, irónicamente, representa una figura alada victoriosa sin brazos ni cabeza.
Miro tus piedras y me abruma tanta belleza.

