Sant Jordi y la princesa, Bernat Martorell, 1434-35

Arte que inspira… arte que cuenta historias…

Había una vez una princesa nacida para reinar sobre los mejores parajes que la naturaleza ha podido crear. El agua que corría por sus ríos y lagos era de lo más cristalino, que los últimos líquenes del fondo se distinguían como esmeraldas; las flores silvestres brotaban en sus frondosos campos formando un arco iris de tantos colores brillantes como el hombre jamás pueda imaginar; los ciervos y los caballos corrían libres proporcionando al paisaje una visión de belleza y poder maravillosa… El castillo donde vivía la princesa, se levantaba imponente, majestuoso, dominante sobre todo ese territorio casi irreal, perfecto.

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