Arte que inspira… arte que cuenta historias…
Esperanza y pasión en estado puro

«¡Friedrich! El único pintor de paisajes que había tenido hasta entonces el poder de remover todas las facultades de mi alma, el que realmente creó un nuevo género: la tragedia del paisaje» David d’Angers, un escultor contemporáneo suyo.
Caspar David Friedrich, autor atormentado prototipo del romántico sin remedio, nos deleitó con algunos de los paisajes más desgarradores de la historia de la pintura. Ningún otro como el pintor alemán ha sabido canalizar la inquietud humana a través de la naturaleza que observamos, inmensa e infinita; que se despliega en toda su grandeza ante nuestros ojos. Sigue leyendo

Si uno se planta junto a la Place Saint-Pierre y se deja conmover por el ímpetu del Sacré-Coeur, algún día llegará al Museo Picasso de París y comprenderá por qué el hombre se conmueve. A veces, nuestra realidad nos supera, es gigantesca para nuestra mente limitada de miedos, ignorancias o arrogancias, pero el arte cubista de Picasso, nos enseña a repartir el conocimiento, en trozos más pequeños quizás, en deternos en los detalles que se nos presentan humanos y no colosales. El arte nos recuerda la paciencia de descubrir poco a poco la belleza, de descubrir poco a poco lo que se nos aparece como inabarcable en un primer momento.
Existen pinturas, figurativas, impresionistas, cargadas de unos colores, atmósferas y formas perfectas, y aún así transmiten mucha tristeza. ¿Hay belleza en el dolor? ¿En el dolor de la pérdida, en el dolor de la soledad, en el dolor de la espera, en el dolor de decepción? ¿Por qué es una obra de arte esta pintura? El aire frío parece hablar, y hacernos cómplices de la inquietud de la escena. ¿Ha valido la espera? ¿Se acerca a la mujer, a nosotros, esa figura que imaginamos espera ella también? La pincelada impresionista, el estudio psicológico del instante, no sólo es ciencia pictórica, una ciencia perfecta en Casas, sino también una belleza que nos hace adorar esta pintura. ¿Belleza del dolor? Sí, porque la belleza no es lo bello, el gusto, sino el placer de poseer algo estéticamente sensible que nos produce un deseo de comprensión, de purificación incluso. La belleza es el amor de lo que conocemos de nosotros mismos y somos capaces de aceptar a través del arte.
Esta escultura, irónicamente, representa una figura alada victoriosa sin brazos ni cabeza.
Miro tus piedras y me abruma tanta belleza.


