El paisaje, tal como lo entendemos hoy, no es un simple registro de la naturaleza: es una invención del arte. Durante siglos, la manera en que representamos montañas, mares o llanuras ha moldeado nuestra propia percepción de lo natural, y ha determinado incluso nuestra capacidad de emocionarnos ante un fenómeno tan cotidiano como una puesta de sol o una tormenta.
Sigue leyendoEn torno a los Juegos Olímpicos de 1900: deporte e ideal

Jeu de volant (Juego de volante), Maurice Denis © Musée d’Orsay

Eadweard Muybridge, Salto de obstáculo, caballo negro, fotograbado, 1887 © Musée d’Orsay, Dist. RMN-Grand Palais / Alexis Brandt
¿Sabías que…?
Sigue leyendoInteracción escolar con la colección única del British Museum.
El British Museum ofrece un programa educativo muy completo, pensado para que cualquier profesor —de infantil a bachillerato— pueda aprovechar su colección de más de dos millones de años de historia como recurso didáctico real, no solo como visita puntual.

Estructura por edades. Todo está organizado por etapas del sistema británico: 3–7 años (EYFS/KS1), 7–11 (KS2), 11–14 (KS3), 14–16 (KS4) y 16+ (KS5). Para cada franja de edad ofrecen sesiones presenciales y recursos que conectan con temas de historia como el Antiguo Egipto, la Antigua Grecia, la Roma antigua o Benín, además de bloques temáticos por región del mundo (África, América, Oriente Medio y Asia), lo que permite a un docente encontrar materiales ajustados exactamente al curso y a la unidad que está impartiendo. britishmuseum
Visitas guiadas y sesiones virtuales. Las escuelas del Reino Unido pueden reservar sesiones presenciales gratuitas en el museo (con reserva telefónica obligatoria), y también existen «Virtual Visits» —sesiones en directo por videoconferencia— con un coste simbólico, pensadas para centros que no pueden desplazarse a Londres. Esto último es replicable como idea incluso fuera del Reino Unido: sesiones en streaming con especialistas del museo.
Recursos descargables. Además de las visitas, hay guías del profesor y materiales de aula descargables gratuitamente, pensados para preparar la visita antes de ir o para trabajar el contenido en clase sin necesidad de desplazarse.
Accesibilidad e inclusión. Tienen una sección específica de «Access and SEN» con un fuerte compromiso de ofrecer experiencias de aprendizaje inclusivas a todo el alumnado, incluida una guía específica para visitas de estudiantes con necesidades educativas especiales.
Educación en casa. También contemplan a las familias que educan en casa (Home Educators), con presentaciones y jornadas propias — un colectivo que muchos museos olvidan.
Comunicación continua. Mantienen a los docentes informados mediante un boletín específico para escuelas, clave para que el profesorado esté al tanto de nuevas exposiciones y recursos sin tener que revisar la web constantemente.
Por qué sirve de ejemplo: el British Museum no trata «colegios» como una categoría genérica de visitante, sino que segmenta por edad curricular, ofrece formatos híbridos (presencial y virtual), cuida la inclusión y mantiene comunicación activa. Un colegio o docente puede tomar esta estructura como plantilla: recursos por edad, alternativa virtual, atención a la diversidad y canal de comunicación estable con el centro educativo.
Élisabeth Vigée Le Brun: la pintora que retrató a una reina y a toda una época

Élisabeth Louise Vigée Le Brun (París, 1755–1842) vive un momento de redescubrimiento sostenido. En 2026 su obra ocupa simultáneamente varias salas de Francia: el Louvre le dedica una exposición que se prolonga hasta marzo de 2027, el Grand Trianon de Versalles reúne piezas suyas ligadas a la corte, y museos como el Guimet o el Nacional de la Marina también exhiben trabajos relacionados con su entorno. A esto se suman varias biografías publicadas recientemente —firmadas por Angela Rosenthal y Melissa Hyde, Lucy Davies, Franny Moyle o Jordana Pomeroy—, señal de que la historiografía del arte sigue revisando y ampliando su lugar en el canon.
Esta atención tardía no es casual. Durante buena parte del siglo XX, Vigée Le Brun fue vista casi exclusivamente como «la retratista de María Antonieta», una etiqueta que reducía su carrera a un solo vínculo cortesano. La gran retrospectiva del Grand Palais de París en 2015 —itinerante después al Metropolitan de Nueva York y a la National Gallery de Canadá— fue clave para reivindicarla como una de las figuras centrales de la pintura europea del siglo XVIII, y esa reivindicación continúa hoy.
Sigue leyendoThe Cloisters en la cultura popular: «El tiempo en este lugar no obedece a ningún orden»
Durante los últimos setenta y cinco años, The Met Cloisters ha ofrecido a sus visitantes mucho más que la oportunidad de contemplar una excepcional colección de arte y arquitectura medievales. En guías turísticas y reseñas de viaje, una visita a The Cloisters se describe a menudo como una forma de «transportarse» a la Edad Media o, para los neoyorquinos que buscan una escapada sin salir de la ciudad, como una manera de alejarse de Nueva York sin abandonarla realmente. Este poderoso efecto no ha pasado desapercibido para guionistas, novelistas e incluso autores de cómics, que a lo largo de los años han ambientado allí un buen número de obras de ficción.

Cotton y Lillian Gish posan en el Claustro de Saint-Michel-de-Cuxa durante el rodaje de la película Portrait of Jennie en 1947.
Cine: entre lo medieval y lo moderno
The Cloisters ofrece un escenario que está a la vez dentro y fuera de la ciudad, entre el Viejo y el Nuevo Mundo. Este juego entre lo medieval y lo moderno es anterior incluso a la apertura del museo actual en 1938. En 1925, como parte de una serie de cortometrajes dramáticos creados para dar a conocer los distintos departamentos curatoriales, el Met produjo «The Hidden Talisman», un corto mudo que narra la historia del fantasma de una dama francesa del siglo XV que regresa a los claustros originales para buscar entre los elementos arquitectónicos medievales una prenda dejada por su amante perdido.
Sigue leyendoUna exposición que sigue viva: el legado de Expressionists en la Tate Modern

Las exposiciones temporales tienen una duración limitada, pero algunas dejan un legado que trasciende el tiempo de apertura. Es el caso de Expressionists: Kandinsky, Münter and The Blue Rider, celebrada en la Tate Modern entre abril y octubre de 2024. Aunque ya no puede visitarse, la institución mantiene en su página web una completa guía digital que permite recorrer el contenido de la muestra y comprender el discurso curatorial que la articulaba.
Sigue leyendoSiete meses para retirar un papel: así se conserva un Miguel Ángel

Cuando pensamos en la conservación de una obra de arte solemos imaginar una limpieza superficial o la reparación de algún desperfecto. Sin embargo, el reciente trabajo realizado por el British Museum sobre la Epifania de Miguel Ángel demuestra hasta qué punto la conservación es una disciplina científica que exige años de investigación y una paciencia extraordinaria.
La Epifania es uno de los dos únicos cartones preparatorios de Miguel Ángel que han llegado hasta nosotros. Se trata de un dibujo monumental, de más de 2,30 metros de altura, realizado entre 1550 y 1553 a partir de 26 hojas de papel superpuestas y unidas entre sí. Precisamente esa compleja estructura fue la que convirtió su conservación en un desafío excepcional. Tras la muerte del artista, la obra pasó por distintos propietarios y fue sometida a diversas intervenciones. En el siglo XIX se pegó sobre un grueso soporte de papel marrón y, posteriormente, sobre un panel de madera de pino. Lo que entonces parecía una solución terminó convirtiéndose, con el paso del tiempo, en el principal problema.
Sigue leyendoTommy Shelby y Nietzsche: cuando el poder no basta

Pocas series han construido un personaje tan fascinante como Tommy Shelby. Inteligente, calculador y prácticamente imperturbable, el líder de los Peaky Blinders se ha convertido para muchos en el símbolo del hombre que desafía las normas, asciende desde la pobreza hasta el poder y nunca permite que las emociones gobiernen sus decisiones. Sin embargo, reducir a Tommy a un simple ejemplo de éxito sería quedarse en la superficie. Su historia es, sobre todo, una reflexión sobre el precio de perder el sentido de la vida.
La Primera Guerra Mundial marca un antes y un después en su existencia. El joven idealista que marchó al frente convencido de luchar por una causa justa regresa convertido en un hombre incapaz de creer en las promesas que antes daban sentido a su mundo. Ha visto demasiado sufrimiento para aceptar sin más las reglas de una sociedad que lo envió a combatir y después le pidió que retomara una vida normal. Esa fractura interior explica gran parte de sus decisiones posteriores.
Sigue leyendoLa educación estética como camino hacia lo humano

«Un loco no es uno que ha perdido la razón, sino aquel que lo ha perdido todo excepto la razón». Esta afirmación revela uno de los grandes problemas de nuestro tiempo: hemos convertido la racionalidad en medida casi exclusiva de la existencia. Sin embargo, ser solo razón nos empobrece como personas, porque el ser humano también necesita imaginación, sensibilidad, contemplación y sentido.
En España, uno de los problemas más profundos es la falta de educación estética. No se trata únicamente de aprender nombres de artistas, estilos o fechas, sino de educar la mirada para reconocer la belleza y comprender lo que esta despierta en nosotros. Quizá los grandes trascendentales —el bien, la verdad y la belleza— sean las virtudes hacia las que deberíamos aspirar. El arte participa de esa búsqueda: es camino y vía hacia lo trascendente y, por ello, puede dar sentido a la vida.
Lo verdaderamente interesante del arte es que nos invita a convertirnos en exploradores dentro de una jungla. Cada obra abre un territorio desconocido y, al recorrerlo, podemos encontrarnos a nosotros mismos. En el encuentro con la belleza descubrimos nuestra propia dimensión, nuestras limitaciones y también nuestra capacidad de elevarnos por encima de lo inmediato. A través de ella comprendemos que estamos rodeados de experiencias maravillosas capaces de conducirnos hacia otros mundos, otras épocas y otras formas de conciencia.
Pero estamos perdiendo la capacidad de meditar. Vivimos sometidos a la rapidez, al consumo de imágenes y a la distracción constante. Frente a ello, el arte exige tiempo, silencio y presencia. Su mayor fuerza consiste precisamente en ser un modo de conciencia: una manera de detenernos, mirar profundamente y comprender que la existencia no se agota en lo útil, lo cuantificable ni lo racional, sino en el misterio.
La personalidad
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