
Este fragmento de Rocky Balboa puede ser un recurso especialmente valioso para mostrar a los alumnos algo que hoy no siempre resulta fácil de decirles: la vida no está obligada a ser cómoda, inmediata ni indulgente con nosotros. Rocky habla a su hijo con afecto, pero sin envolver la verdad en papel de regalo. Le recuerda que no puede construir su existencia culpando constantemente a los demás de todo aquello que no funciona.
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