
El poder de la mentira política no consiste únicamente en conseguir que una población acepte una falsedad concreta, sino en debilitar su confianza en la posibilidad misma de conocer la verdad. Hannah Arendt en una entrevista concedida en 1973 al periodista Roger Errera, explicó que la multiplicación constante de mentiras acaba provocando que las personas ya no crean en nada y pierdan su capacidad de pensar, juzgar y actuar.
Hannah Arendt nació en Hannover en 1906, en el seno de una familia judía alemana no religiosa. Estudió filosofía con algunos de los pensadores más relevantes del siglo XX, entre ellos Martin Heidegger, Edmund Husserl y Karl Jaspers, bajo cuya dirección realizó una tesis doctoral sobre el concepto de amor en san Agustín. Pero su pensamiento político no nació únicamente de los libros. Surgió también de una experiencia histórica devastadora: el ascenso del nazismo y la destrucción de la vida civil alemana.
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