
Pocas series han construido un personaje tan fascinante como Tommy Shelby. Inteligente, calculador y prácticamente imperturbable, el líder de los Peaky Blinders se ha convertido para muchos en el símbolo del hombre que desafía las normas, asciende desde la pobreza hasta el poder y nunca permite que las emociones gobiernen sus decisiones. Sin embargo, reducir a Tommy a un simple ejemplo de éxito sería quedarse en la superficie. Su historia es, sobre todo, una reflexión sobre el precio de perder el sentido de la vida.
La Primera Guerra Mundial marca un antes y un después en su existencia. El joven idealista que marchó al frente convencido de luchar por una causa justa regresa convertido en un hombre incapaz de creer en las promesas que antes daban sentido a su mundo. Ha visto demasiado sufrimiento para aceptar sin más las reglas de una sociedad que lo envió a combatir y después le pidió que retomara una vida normal. Esa fractura interior explica gran parte de sus decisiones posteriores.
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