Arte que inspira… arte que cuenta historias…
No comprendemos sin conocer, no conocemos sin amar
Arte que inspira… arte que cuenta historias…
Todos los cálculos posibles… y sin embargo, faltan respuestas
Arte que inspira… arte que cuenta historias…
Detalles que si los sabemos distinguir… nos cambian la vida
Arte que inspira… arte que cuenta historias…
Arte que inspira… arte que cuenta historias…
La belleza de la Edad Media seguirá infundiendo luz esté donde esté
Arte que inspira… arte que cuenta historias…
La lucha por la pureza
Arte que inspira… arte que cuenta historias…
De la destrucción, el amor consigue belleza
El artista catalán siempre se valió no sólo de los materiales clásicos de la pintura sino de elementos naturales como la tierra, arena u otros con los que no sólo creaba colores, sino formas y sentimientos de una libertad total que hacían que su obra abstracta fuera al mismo tiempo muy terrenal y cercana para el público. El uso de estos materiales toscos se debe en gran medida al gran impacto que ejerció en su espíritu el estallido de las bombas atómicas en Japón y la ola de muertes, horror y decadencia que esta acción bélica dejó en el mundo entero.
Su mente siempre se movió por los terrenos de la fantasía; por ello decidió explorar con entrega y pasión mundos como el esoterismo, los sueños, el simbolismo, la filosofía zen, los cuerpos desmembrados y casi en estado de descomposición, el jazz, las sinfonías de Wagner y la filosofía detrás de artistas como Paul Klee, Max Ernst, Fiodor Dostoyevski o Edgar Allan Poe.
Aficionado a la ciencia y los adelantos de todas las épocas que vivió, así como de la espiritualidad absoluta –la cual veía como una necesidad para aliviar dolores internos y externos–, siempre intentó combinar ambas facetas en sus obras. Decía al respecto: «El arte es una fuente de conocimiento, como la ciencia, la filosofía. Si las formas no son capaces de herir a la sociedad que las recibe, de irritarla, de inclinarla a la meditación, si no son un revulsivo, no son una obra de arte».
Arte que inspira… arte que cuenta historias…
Así debería ser el amor… con una cabra tocando el violín
«La felicidad no es completa sin una cabra tocando el violín». Es lo que Julia Roberts le dice a Hugh Grant mientras comparten un desayuno en Notting Hill frente a una obra del artista de origen ruso Marc Chagall.
Nacido en Vitebsk, en el seno de una familia judía conservadora. Tras realizar sus estudios en San Petersburgo, viaja a París en 1910 y sin abandonar nunca sus orígenes, se convierte en artista extraordinario dentro del ambiente artístico, relevante por su personal «inmunidad estilística».
Contemplar su pintura es observar a través de un prisma mágico donde se mezclan rasgos de los primeros cubistas, expresionistas y sueños surrealistas. Sus obras obedecen las reglas del subconsciente y son imagen de la fantasía del universo personal que cada uno tenemos dentro de nosotros, algunos nunca llegamos a expresarlo y otros, como Chagall, se sirven de la mejor forma de hacerlo, el arte.
Volviendo a esa extraña cabra violinista… ¿Qué podemos decir de ella? Aparece en la obra titulada «La Mariée». Tras contemplarlo una y otra vez, podemos llegar a una conclusión, quizás demasiado simple, pero una conclusión al fin: sus personajes no están en un estado normal… Vuelan sobre los tejados en un universo sobrenatural de color azul, al son de una melodía interpretada por unos seres que flotan libres porque han decidido renunciar a la irrenunciable ley de la gravedad.
Cuando descubrimos algo sorprendente es imposible no sumergirse en ello, así pues, yo misma me había propuesto averiguar algo más sobre esa cabra violinista. La he buscado por el mundo, he llenado las calles de carteles en busca de cabras con dotes musicales pero nunca he conseguido nada… y es que la estaba buscando de forma equivocada.
Sólo se puede concluir con una cita del propio Chagall que nos dice así:
Si creo desde el corazón, casi todo funciona, si lo hago desde la cabeza, casi nada.
Y no hay que buscarle un sentido porque, si lo encontráramos, en ese momento lo habría perdido.